eta en stand by

30 10 2012

La imagen de Izaskun Lesaka y Joseba Itúrbide, los dos etarras detenidos en Francia, resistiéndose a la policia francesa y gritando consignas a favor de la organización terrorista a la que pertenecen, rejleja la cruda realidad que algunos se empeñan en ignorar: esta gentuza está débil pero no derrotada, y siguen decididos a regresar a su actividad criminal si entienden que les conviene o si fracasan las vías políticas en las que se han embarcado sus amigos de Bildu.

Por eso no resulta creíble el discurso de quienes se entusiasman proclamando que la paz ha llegado de forma definitiva al pais vasco y a España, y al mismo tiempo le piden a las instituciones que hagan gestos con los asesinos para conseguir que no den marcha atrás .

Las detenciones en Francia han provocado por parte de la representante de Bildu en el Parlamento de Vitoria, Laura Mintegi, a cuya voz se han sumado la de algunos enrusiastas de la via que inicio Zapatero, una protesta contra el gobierno porque, según ellos, un proceso de paz exige que no se detenga a los pistoleros que aún no han entregado sus armas.

“El gobierno no tiene ni idea lo que significa un proceso de paz” – ha dicho la portavoz Batasuna –  pero lo que  no ha aclarado esta señora es ¿por qué llevan armas sus amigos, si creen en la paz?

ETA está en stand by,  y la policia y la Guardia civil que conocen perfectamente sus intenciones  no han dejado de hacer su trabajo consistente en vigilarles y detenerles, porque saben que toda tregua la aprovechan para prepararse mejor para cuando quieran regresar a su actividad criminal.

Todos nos felicitamos de que los terroristas no maten y apostamos porque esta situación se prolongue indefinidamente, pero sería un error fiarse de quienes no son de fiar. Si a eso añadimos que las víctimas siguen siendo la única conciencia viva que se resiste a que quienes asesinaron a sus familiares obtengan un rédito inmerecido, podemos concluir que  el estado debe mantenerse firme en un proceso que aun no ha llegado a su fin.

 





europa e israel

21 02 2010

 

Durante años España llamó a las puertas de la Comunidad Económica Europea – que así se llamaba ese selecto club que reunía a lo más granado del viejo continente – pero el tratado de Roma exigía unas condiciones políticas que ni España, ni Portugal cumplían, y que hacía referencia a algo tan esencial como era la libertad y el respeto a los derechos humanos.

Esa Comunidad de Estados ha ido deviniendo en Unión de pueblos que asumen proyectos comunes tanto en materia económica, como de política exterior y de defensa, pero está vigente la defensa de principios democráticos esenciales para ser admitidos como nuevos estados miembros.

De los seis estados fundadores de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero hemos llegado a ser 27 estados, y están a la espera de ser admitidos en futuras ampliaciones Turquía, Croacia y Macedonia, además de otros países que llaman a la puerta con la pretensión de ser europeos aunque sus fronteras físicas no formen parte del continente.

Israel  ha apuntado en varias ocasiones que no descarta la posibilidad de solicitar su ingreso en la UE. Una encuesta reveló en 2007 que las tres cuartas partes de los israelíes querrían formar parte de la Unión Europea. Al igual que en el caso de Marruecos, su situación geográfica podría contribuir al rechazo de su candidatura, que no se ha planteado por el momento. Pero en esa posible solicitud de adhesión, su relación histórica con Europa pudiera ser agente negociador importante

¿Superaría Israel la prueba del respeto a los derechos humanos?

¿Aceptaría Israel renunciar a los asesinatos selectivos de sus enemigos y a la práctica de la tortura en los interrogatorios de sus detenidos?

El Dubaigate, o el caso del asesinato del líder militar de Hamas, Mahmud Al-Mabhoud, en su hotel en Dubái, reabre este debate.

La Policía de Dubai apunta directamente a Israel porque se conoce que los miembros del comando ejecutor utilizaron pasaportes de al menos cuatro países europeos: Francia, Alemania, Gran Bretaña e Irlanda.

Bruselas no quiere pronunciarse y prefiere mantener este asunto como un tema bilateral entre los países concernidos, aunque tienen claro que  Israel no puede ser una isla de usos y costumbres si algún día se quiere pertenecer a la Unión.





integración e integrismo

24 01 2010

 

Europa, por ser vieja, tiene tradición y cultura pero sobre todo tiene historia, y tal vez sea esa condición la que la convierte en perezosa a la hora de hacer el esfuerzo de reinventarse a sí misma.

Siglos de invasiones y mestizaje nos han hecho ser lo que somos pero también nos ha convertido en lo que nos diferencia de otros pueblos.

Tenemos unos valores, creemos en unos principios y compartimos unas creencias que, por más que ahora se discutan, tienen sus raíces en el humanismo cristiano.

En el viejo continente europeo conviven gentes de todas partes, ideologías, costumbres y religiones. La tolerancia ha sido una de esas señas diferenciadoras y ahora vivimos en un momento histórico en el que la integración de hombres y mujeres de otros pueblos parece confundirse con la aceptación fatalista de que tiene que venir acompañada de un peligroso integrismo.

Pareciera, y tal vez sea así, que los fundamentalistas islámicos de Al Qeda tienen convicciones mucho más fuertes que nosotros los europeos y que además no están dispuestos a discutir ninguna fórmula de convivencia pacífica.

Para ellos la única alternativa que plantean a los llamados infieles es sí o sí, y su propuesta es que renunciemos a nuestros valores democráticos o que en caso contrario nos atengamos a las consecuencias de sus anunciados ataques suicidas.

Europa y el mundo civilizado reaccionan con más medidas de seguridad, pero aún está por ver cuándo va a reaccionar con una legislación nada permisiva contra quienes no aceptan convivir pacíficamente en nuestras tierras.

Tolerancia cero con el integrismo y disposición absoluta a la integración.

Hay muchos ciudadanos que profesan el Islam y que conviven respetando nuestras reglas de juego y siendo respetados en las suyas.





no hay atajos

17 01 2010

   El único país europeo en el que existe una banda armada activa que asesina, chantajea y pone bombas es España.

En Italia las Brigadas Rojas desaparecieron de la misma forma que la Baarder Meinhof es historia en Alemania y el IRA lo es en Irlanda.

Sin embargo las víctimas del terrorismo permanecen aun cuando desaparezcan sus victimarios y por esa razón varias asociaciones de víctimas han pedido a la Unión Europea la creación de un protocolo común de atención y ayuda de aplicación en todos los países comunitarios, así como un baremo de indemnizaciones que ampare a todas las víctimas europeas con independencia del lugar en el que ha producido el atentado.

Madrid ha sido el escenario de un encuentro en el que una de las principales conclusiones que se han adoptado ha sido ésta.

Pilar Manjón,  presidenta de la asociación 11-M ha afirmado que el nivel de solidaridad de la UE debe tener una carácter transfronterizo, y ha apostado por una legislación básica europea que fije con claridad los niveles de atención y apoyo a las víctimas del terrorismo. Mayte  Pagazaurtundúa, presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo ha criticado medidas de “punto final” o “amnistía” para los terroristas por meros motivos políticos y ha apostado porque el terrorismo sea considerado un delito de lesa humanidad para evitar cualquier tipo de impunidad en el mundo.  Juan Antonio García Casquero, el presidente de la AVT, ha lamentado la impunidad de la que han podido disfrutar los terroristas de Eta en Europa, considerados hasta hace poco como libertadores” o actores de un conflicto armado entre comunidades.

No estaría demás añadir algo más y es conseguir ganarle a los terroristas también la batalla del lenguaje, para que desde ninguna agencia de información ni periódico europeo se cite a los terroristas como luchadores, separatistas o movimientos reivindicativos: sólo son asesinos