gente que protesta

1 12 2012

2012_11_27_4DARNjwPrGDhyNGiT67YK2Cada vez que algún colectivo protesta o se manifiesta en la calle es recibido con división de opiniones porque hay quienes no entienden la razones de su enfado. Es cierto que para resultar más convincentes, algunos – el personal sanitario por ejemplo – están exagerando y diciendo que nos roban la salud, cuando eso no es cierto, porque se ha demostrado lo contrario en varios hospitales andaluces o madrileños de gestión privada que funcionan mejor que antes.
Pero eso forma parte del juego dialéctico. Yo creo que hay razones para la protesta y ejercerla es un derecho. Lo anormal y sorprendente seria que con la que está cayendo la gente estuviese calladita y viendo la televisión en su casa porque la sociedad de hoy, por suerte, no es como la que describía Jarcha en su canción emblemática del post franquismo “Libertad sin ira”. Por entonces la gente “era muy obediente, hasta en la cama”, pero ahora, y sobre todo en estos tiempos de penuria, hay que hacer que el poder se sienta incómodo y que recuerde que está al servicio de los ciudadanos porque a veces parece que estuviera a las órdenes de los amos de Europa.
Estos dias los estudiantes y sus profesores universitarios dan clases en la calle a modo de protesta por los recortes, los médicos y enfermeras de la sanidad publica de Madrid se manifiestan bailando para hacer más amable su huelga a quienes la padecen, los jueces se unen en contra de las tasas judiciales y los desahuciados siguen organizados en contra de la ejecución de esas ordenes que les dejan en la calle.
Gracias a estas protestas cívicas se han conseguido cosas y se ha hecho que los poderes rectufiquen en algunas cosas y tomen conciencia de les hemos elegido no solo para que controlen el déficit, sino fundamentalmente para que los ciudadanos vivamos mejor y con más derechos.
Que la gente presione a los poderes públicos y a las instituciones financieras ( que son un poder fáctico de primer orden ) es una forma de ejercer la democracia. Yo veo más eficaz la protesta con argumentos, en la que no se cuelan los profesionales del lío, que las que hacen quienes no concretan nada y exigen todo. Pedir la luna cuando no te la pueden dar es una forma de aparecer como muy reivindicativo y al tiempo como muy inútil





protejamos la sanidad pública

12 11 2012

No sé cuál será la experiencia de cada uno de vosotros en esta materia, pero si hay algo que te encoge el corazón, te hace llorar a solas y aunque pienses que no crees en nada te lleva a rezar, es la enfermedad de un ser querido que crees que puede morir. La salud es el bien que hay que proteger de forma prioritaria y eso lo sabe todo el mundo pero quienes nunca deben olvidarlo son los poderes públicos.
En Canarias van a cerrar la unidad pediatrica de cirugía cardíaca que atiende a los niños de las islas con lesiones graves de corazón, en Madrid el Hospital Universitario de la Princesa va a dejar de ser un Hospital General para convertirse en un centro geriátrico en clntra de las opiniones de los expertos y en Cataluña no paran de clausurar servicios sanitarios.
Gestionar mejor los servicios públicos es una obligación de todo gobierno pero eso no significa que los ahorros se tengan que hacer a costa de la salud o de la vida de los ciudadanos.
De todas las protestas que se están desarrollando día a día en las calles de nuestras ciudades hay una que me parece que responde a una grave preocupación a la que ninguno de los ciudadanos debemos ser insensibles, y es el tema de la sanidad.
España tiene una sanidad pública envidiable, de gran calidad, y el argumento de la crisis económica no puede ser definitivo para poner en riesgo este servicio que es uno de los más importantes que tenemos que proteger de nuestro estado del bienestar.
Hay cosas que no pueden ser valoradas solamente en términos económicos porque el valor que se protege es muy superior. La sanidad siempre es rentable, porque la enfermedad y la muerte son mucho más caras.
Cada vez que se cierra un hospital porque no hay dinero para mantenerlo abierto, hay que preguntarse que en qué otra cosa se va a emplear esa cantidad que se ha ahorrado, porque seguro que la eleccion está mal hecha. Podemos acabar siendo un pais sin déficit económico, y al mismo tiempo sin sanidad y sin educación y en ese caso, no valdríamos nada.