líderes de mercadillo

30 09 2012

  Si alguien quiere buscar a un líder, que vaya a cualquier plaza, estadio de fútbol o explanada en la que se esté celebrando un concierto y que lo elija a su gusto, pero que no se esfuerce en encontrarlo entre los que se llaman a sí mismos dirigentes políticos o empresariales de este pais porque les digo yo que son mercancía averiada.

Últimamente en España es más fácil decir que uno es líder que aprobar unas oposiciones a cartero, porque cualquiera que salga tres veces en un programa de gran audiencia en la televisión, se ponga un pañuelo palestino al cuello, tenga unos dientes que den asco y asalte supermercados, o presida una asociación de vecinos sin déficit en sus cuentas, se autoproclama más importante que el Cid Campeador.

No se extraña que eso sea como parece porque, si un líder es Artur Mas, que cuando acabe todo el follón que ha montado desaparecerá por el sumidero de la historia de Cataluña como ha hecho Montilla, o Mariano Rajoy que va perdiendo un punto por mes en intención de voto, o Alfredo Pérez Rubalcaba, que no consigue que le hagan caso en el PSOE ni unos ni otros, o Cayo Lara que junto con Llamazares orina fuera del tiesto a todas horas, es mejor que vayamos a un mercadillo a ver si encontramos a algún otro que nos resulte más barato.

Cuando veo a la gente en la calle manifestándose contra lo que hay me pregunto si conocen a alguien que les merezca más confianza que los que quieren que se vayan, porque lo dramático es que no existe recambio conocido ni fiable.

Cada vez que escucho que tenemos una sociedad enferma, tiendo a pensar en una sociedad sin valores morales, como son la justicia, la solidaridad y la honestidad en nuestros comportamientos. Pienso en una sociedad corrupta en la que los que no se aprovechan de los demás sienten envidia de quienes sí consiguen hacerlo. Pienso en una sociedad en la que los referentes van desapareciendo y los líderes brillan por su ausencia, aunque en ese momento surgen numerosos personajes en todos los ámbitos que reclaman para sí mismos una cuota de liderazgo de la que carecen.

No sé si Valentín Fuster, Director General del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, tiene la solución cuando afirma que “la salud consiste en que una parte de tu cerebro decide que quiere cuidarse”, pero si es así necesitamos urgentemente que nos funcione socialmente ese lóbulo  porque si no vamos hacia el infarto.