el regreso de berlusconi

9 12 2012

Silvio-berlusconiItalia es una excepción en el mapa europeo, y aunque a veces pensamos que estamos peor que ellos no es cierto porque aquí al menos no tenemos a Berlusconi.
La verdad es que no consuela que nuestros chanchullos y corruptelas sean menores que en la tierra de Rómulo, pero lo importante es que allí todo lo revisten de aparentes buenas maneras, diseñan a la perfección hasta sus golfadas, ocultan sus problemas económicos, mantienen los sueldos más altos de los parlamentarios de toda Europa en plena crisis y son capaces de convivir con la mafia ya sea pagana o religiosa.
Italia es pura belleza dentro de su propio caos y a día de hoy perviven analistas que aun no han llegado a comprender cómo un país así ha sobrevivido desde Mussolini a nuestros días.
Su sentido dramático y tragicómico hace que sean capaces de compatibilizar sus propias contradicciones. Dicho lo cual, para que no queden dudas, me gusta la gente de ese país, aunque no comprendo del todo a sus políticos.
A lo largo de su reciente historia posterior a la segunda guerra mundial han tenido de todo entre la camada de sus representantes públicos, porque desde los socialistas a los democristianos no ha habido ninguno significativo que no pasara por una imputación o por el banquillo de un tribunal, pero el caso de Berlusconi es un tema aparte.
Los anteriores dirigentes políticos sometidos a sospecha de irregularidades, corrupción y relaciones con la mafia, fueron más discretos o menos escandalosos que il cavaliere, pero Silvio Berlusconi es la imagen más repugnante del abusador en el sentido más amplio del término.
Ha anunciado que se presentará nuevamente como candidato a la Presidencia del gobierno, ha provocado una crisis institucional y ha hecho que el primer ministro Monti anuncie que dimite después de que se aprueben los presupuestos del estado para el próximo año.
La lista de sus delitos juzgados algunos y sentenciados también, aunque recurridos, es tan extensa que en cualquier sitio seria inimaginable que no estuviese inhabilitado para ejercer un cargo público, pero Italia…es Italia.