franquismo sociológico

22 11 2012

Dicen, los que al parecer entienden de estas cosas, que publicar informaciones que supuestamente implican a Artur Mas y a Jordi Pujol en prácticas corruptas puede reforzar la mayoría electoral  de Convergencia i Unió en las elecciones del próximo domingo, y yo digo que si es así ¡”bendita sea la Moreneta!”

Si los periodistas renunciásemos  a contar noticias porque pueden tener un efecto no deseado por alguien, estaríamos cometiendo un grave error además de incumplir con la elemental obligación de informar sin autocensura.

Hablar de este asunto, como todos los temas de corrupción que afectan o han afectado al PP, al PSOE y a cualquier otra formación política,  es una cuestión de higiene democrática y más aun cuando desde los medios catalanes se cuidan muy mucho de no molestar al partido que les financia en época de crisis.

Lo del oasis catalán no es una metáfora. Allí nunca ocurre nada que pueda molestar al poder político, porque como decía un amigo mío, “cuando te pregunta que qué pasa, tú respondes que no pasa nada, y… si pasa, se le saluda”.

Sobrevivir a contracorriente es muy duro y es comprensible que la gente se acoja a la respiración asistida para no asfixiarse, salvo que saque la cabeza y respire aire no subvencionado.

Javier Nart, que apoya a Ciudadanos, ha dicho que en Cataluña existe un franquismo sociológico, porque en la época del dictador cuando había manifestaciones antifranquistas el régimen decía que eran protestas anti españolas, como ocurre ahora con las críticas al Presidente de la Generalitat. No es normal que el partido político que lidera la Generalidad y que va a ganar las elecciones tenga su sede social embargada por el caso Palau. Es una cosa inaudita y aquí no pasa absolutamente nada”.

Mientras tanto La Vanguardia apoya a veces el silencio y a veces el jaleo. La pela es la pela y ser “grande de España” no significa nada porque que te den un título no supone  que seas merecedor de él

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políticos irresponsables

19 10 2012

En política no todo vale, aunque es bien sabido que para algunos el fin justifica los medios. En mi opinión es una demasía irresponsable que haya políticos que al referirse al Partido Popular empleen un lenguaje  guerracivilista y les quieran estigmatizar, como si la derecha democrática de hoy representase a la que convivió con el franquismo y sus métodos, porque además de ser mentira es profundamente injusto.

No hacen ningún servicio a la democracia quienes, como Tomás Gómez o José Antonio Beiras dicen la barbaridad de que los populares de Madrid, como sus abuelos les robaron a muchos españoles la infancia y ahora les quieren robar las pensiones” o que Alfredo Nuñez Feijó está matando más gente que ningún grupo terrorista del estado español.”

No hay manera de que algunos políticos entiendan que  el peor servicio que le pueden hacer a la sociedad es intentar reabrir las heridas que hace muchos años cicatrizaron gracias a la generosidad de unos y otros, pero los que además quieren inocular el virus del odio entre españoles dando entender que los demócratas de hoy son los herederos de los antidemócratas de ayer, se equivocan profundamente porque entre las filas de la izquierda hay hijos y nietos de antiguos franquistas y si no que se lo pregunten a una de las más cercanas colaboradoras de Tomás Gómez, cuyo padre fue procesado por el intento de golpe de estado del 23 F.

Nos merecemos una mejor clase política  en la que sus representantes no solo no sean corruptos, sino que tampoco utilicen la palabra para fomentar la idea de las dos Españas. El Psoe, que tiene muy serios y responsables dirigentes, no se merece a un Tomás Gómez echado al monte, aunque el BNGA es muy probable que sí se merezca a un Beiras que nunca bajó a la meseta.