rubalcaba y el altísimo

16 12 2012

efe_20101203_150338_pa1541_1 Los políticos son los únicos que jamás usan el nombre de Dios en vano, porque aunque afirmen que no crean en el altísimo, por si las moscas existe, se fían demasiado de Él. En el fondo la idea de la divinidad está en el inconsciente colectivo de los que se dedican a mandar. Hace unas horas Iñigo Urkullu juró su cargo de lendakahi “humilde ante Dios” y otros, con menos humildad, no hay día que no le encomienden su destino pensando en que puede echarles una mano.
Yo personalmente tengo una teoría menos teocrática y cuando me refiero a la posibilidad de que algo suceda empleo la frase: “si está de Dios”, que es una expresión llena de casticismo y que expresa algo así como que la casualidad no existe. Lo que realmente existe es la voluntad de la gente de hacer las cosas, que para eso somos libres.
Pero volviendo a los que mandan mucho y se creen que son colegas del que más manda, esa referencia de dejar el futuro en sus manos recuerdo habérsela oído incluso a Santiago Carrillo, por eso no me extraña que Alfredo Pérez Rubalcaba, ante la pregunta de si se presentará a las primarias de su partido, respondiera “Dios dirá”, salvo que se refiriese a Felipe González al que en sus tiempos los suyos le llamaban dios.
Por eso me sabe mal en este momento tener que referirme a un personaje que desde que salió de Parla se cree divino y no le llega al nivel suficiente a aquellos a los que quiere indicarles el camino de la salvación. Me refiero a Tomás Gómez cuya fuerza está en las ganas personales que le tiene a Rubalcaba al que no le perdona que maniobrara a favor de Trinidad Jiménez y en contra de él cuando las primarias de Madrid.
Yo creo que estos pulsos siempre los gana Rubalcaba porque él cree en Dios, y Tomás Gómez sólo en sí mismo.

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30 años son nada

2 12 2012

000000114696Han pasado 30 años y en este caso se cumple el aforismo de que cualquier tiempo pasado sí fue mejor.

Aquel gobierno de Felipe González logró una mayoría absoluta contundente porque generó una ilusión sin límites entre gran parte de la población española que quería dar un mensaje claro a los golpistas de que nuestro país quería vivir en democracia, y para significar el verdadero cambio era imprescindible que gobernase un partido de izquierdas. Felipe González fue en mi opinión el mejor presidente de gobierno que podía tener España en esos momentos, e hizo grandes cosas durante sus primeras legislaturas. Hacer un relato pormenorizado de sus logros sería cansino y es de justicia reconocérselos.

Bien es cierto que también sería injusto sufrir amnesia sobre sus posteriores errores, porque si concitó en torno a su proyecto la esperanza de millones de españoles, también se ganó a pulso el abandono de estos tempranos apoyos cuando la gente se sintió frustrada por el cambio de discurso y sobre todo de política de aquellos en quienes había confiado a ciegas.

Con todos sus errores, muchos de los cuales ya han sido sancionados política y judicialmente, Felipe González fue un gran presidente de gobierno y sin duda alguna el mejor líder que han tenido los socialistas.

30 años después su partido está irreconocible: solo gobierna en dos autonomías y en ninguna de ellas por mayoría, va perdiendo apoyos elección tras elección, tiene una grave crisis de ideas y de liderazgo, está dividido, carece de un discurso unitario, y aun no ha tocado fondo.

Rubalcaba evidentemente no es Felipe, como tampoco lo fue Almunia y mucho menos Zapatero. El partido socialista es la única formación política española que aun no ha resuelto la sucesión de su líder, claro que tampoco ha resuelto algo más importante como es su mensaje político de hoy. Felipe González nunca abandonó el centro y por eso ganaba. Sus sucesores no han sido capaces de entender que ahí estaba la clave de su éxito.





el psoe en el diván

23 10 2012

Veinticuatro horas después Rubalcaba sigue desaparecido en combate y algunos insensatos de su partido se frotan las manos porque creen que si cae el secretario general correrá el escalafón. Alguien debería sentarse en el diván del psiquiatra para que les descubra su verdadera identidad.

En el partido socialista no hay una crisis de liderazgo sino una ausencia de ideas y da lo mismo quién esté en Ferraz porque mientras no reformulen un nuevo proyecto político que no sea continuidad de la nefasta etapa de Rodríguez Zapatero se seguirán hundiendo elección tras elección. Lo peor de la herencia de Zapatero está en que hay zapateristas que aspiran a suceder a Rubalcaba para continuar por la deriva suicida por la que les encaminó el ahora ausente.

Nada de lo que le está ocurriendo al PSOE sorprende porque es la consecuencia de una etapa funesta de la que nadie ha hecho autocrítica. El Psoe lamentablemente, en estos momentos es un partido a la deriva, sin un discurso unitario ni una acción política coherente. El daño que ha sufrido desde el descalabro electoral de las anteriores municipales y autonómicas y posteriormente hace un año en las generales es mucho mayor de lo que ellos mismos quieren reconocer, porque sus ocho años de gobierno sirvieron para destrozar sus principios, sus estructuras y para defraudar la confianza de su propio electorado.

En noviembre del año pasado publiqué “El PSOE en llamas” y el libro sigue estando de rabiosa actualidad porque en él analizaba las causas de la derrota que iban a afrontar y describía sus consecuencias que no iban a parar con la celebración de los comicios generales.

Desde que Felipe González dimitió como Secretario General ,el PSOE no ha encontrado a nadie capaz de dirigir el partido con autoridad moral y sentido de Estado,  y cuando un partido aparece ante los electores como una organización sin ideas claras y un discurso solvente no le votan ni los suyos.

Los socialistas si quieren regresar a ser una alternativa de gobierno tienen que dejarse de competir con los partidos más radicales y defender un discurso de izquierda moderada que capte los votos del centro. Para aventuras más fuertes  el personal cabreado prefiere encamarse con otros, porque no resulta nada excitante jugar a la revolución con gente que lleva corbata de Gucci o se perfuma con Chanel 5.





hay que plantarse

21 10 2012

Las Cumbres Europeas sirven para que los representens de los paises miembros constanten que no tienen ningún poder y que sus opiniones no valen nada. Por eso no sé a qué van los jefes de Gibierno si saben que sus opiniones no van a ser tenidas en cuenta. Tan es así que no es que no nos hagan caso a los países pequeños: ni siquiera es tenida en consideración la propuesta del presidente de Francia François Hollande, que le pidió pública y privadamente a Angela Merkel que el rescate a España no supusiese nuevas exigencias de recortes, porque ya estamos haciendo grandes sacrificios, y la germana dijo Nein.
La Unión Europea no funciona y sus instituciones no tienen autoridad para hacer cumplir las mismas normas que nos hemos dado, porque quien manda es Alemania y en la práctica es la única tiene derecho de veto. Cuando un pais fuerte, adinerado y potente, en vez de liderar la recuperación de la zona euro lo que hace es contar beneficios a costa de la deuda de los demás y bloquear decisiones si tiene cerca una consulta electoral, no hay futuro halagüeño posible. Merkel no es una líd.er como lo fueron Adenauer o Helmut Köhl en su pais, porque no tiene una visión global de lo que necesita Europa. No está a la altura de los tiempos que le ha tocado vivir y solo sabe ponerse a la cabeza de la manifestación a favor de los recortes en una actitud suicida que está hundiendo aun más a los países de la Unión.
Pero no es ella la única que carece de ese carisma porque ni Francia ni Italia ni España tienen tampoco a lideres gobernándolas. Tal vez por eso, al leer unas reflexiones de Felipe González echo de menos a políticos como él y como sus contemporaneos en esos países. El ex Presidenge español ha dicho: ” ¿Qué más podemos hacer sino plantarnos desde un gran pacto de Estado que nos permita hacer las refvxdormas sin destruinos?”.
Pero para plantarse hacen falta dos cosas: conseguir un gran pacto de Estado y entre Estados y tener la decisión firme de no soportar más imposiciones y plazos.
Todos los dirigentes saben que las reformas y los recortes para el cotrol del déficit son inaplazables por más que algunos prometan que harían algo distinto que no concretan ni explican cómo lo financiarían, pero una vez hechos gran parte de esos sacrificios hay que dedicar recursos a la activación de la economia y a atender necesidades sociales, en caso contrario, como dice Felipe González, nos destruiremos y antes de que ocurra eso hay que plantarse.