a río revuelto

4 10 2012

La primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos proclama que ninguna ley federal puede limitar el derecho a la libertad de expresión porque en ese principio se fundamentan el resto de las libertades y además permite que los ciudadanos estén informados y  tengan elementos de juicio suficientes a la hora de elegir a sus representantes.

Yo en ese sentido me siento ciudadano norteamericano porque, aunque hay otras muchas cosas que me repelen de aquel país (por ejemplo la vigencia de la pena de muerte), creo que tienen muy claro que protestar contra los poderes públicos forma parte del ejercicio normal de las libertades ciudadanas.

Digo esto , como tesis incuestionable, porque en estos momentos en España se ha abierto un debate sobre si el gobierno quiere limitar las libertades de los ciudadanos controlando el derecho de manifestación que es una forma de expresión de un estado de ánimo, y honradamente creo que hay quienes están interesados en interpretar parcialmente un asunto que merece ser analizado sin confundir a la gente.

Yo no creo en absoluto que hay en España ningún poder público que quiera acabar con ninguna de las libertades que venimos ejerciendo desde que recuperamos la democracia. Quienes se empeñan en afirmar eso mienten y saben que mienten, porque no hay poder suficiente para conseguirlo ni gobiernos suicidas para pretenderlo.

En todos los países democráticos la gente manifiesta  su malestar  y en esos mismos países los gobiernos ejercen el derecho a que las manifestaciones transcurran en paz y sin que se lesionen otros derechos ciudadanos. La imagen de los bobbies ingleses acompañando a los manifestantes por las calles con la doble misión de garantizar su derecho y al mismo tiempo impedir que se conculquen otros es sobradamente conocida y es ejemplo de modernidad.

En España hay razones sobradas para manifestarse y protestar,  y entre quienes ejercen ese derecho están los miles de ciudadanos que no aguantan más recortes y los miles de oportunistas profesionales que nunca han dejado de practicar el interesante principio de “a rio revuelto ganancia de pescadores”.