inventarse españa

31 12 2012

57037-944-550El partido socialista quiere reformar la constitución para que encajen en ella los que ni la asumen, ni están dispuestos a respetarla, y es de agradecer que sus dirigentes sean ingenuamente optimistas, aunque lo razonable sería que ,en vez de ir por libre en temas de Estado, se pusiesen de acuerdo con el otro partido de ámbito nacional y con el que se alterna periódicamente, cuando las urnas así lo deciden, en el gobierno de España.
A la derecha y a la izquierda en este país lo que les pierde es que no se soportan y asì nos va. El Psoe apuesta por una España Federal como punto de encuentro entre los recentralizadores y los independentistas como si no supiesen que “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible”.
Siempre se ha dicho que los experimentos se hacen con gaseosa y una vez que se está razonablemente seguro del resultado se utiliza dinamita, pero en España somos muy partidarios de evitar ensayos e ir a las bravas a resolver lo que generalmente es más difícil.
Yo estoy persuadido de que los españoles llevamos demasiados siglos sin ponernos de acuerdo en casi nada que sea fundamental, y lo que no entiendo es por qué a principios del siglo XXI hay quienes se siguen sorprendiendo de que España sea un pais de gente aparentemente civilizada que a veces, pero no siempre, es capaz de convivir sin odiar a alguien. Lo razonable es establecer unas normas de convivencia y atenerse a ellas, sin pedirle a nadie que se parezca demasiado a los demás ni piense como el vecino. Basta, creo yo, con respetar al otro, y reafirmarse en la idea de que un mundo de iguales, de clones, de militantes de una sola idea sería insoportable, porque quienes son capaces de excluir al que piensa diferente son los que alimentan esta triste historia de nuestro pais.
Y como hoy es el último dia de este año haré una apuesta,también ingenua, por un tiempo menos malo, menos convulso y más entrañable entre todos los que vivimos aqui.





34 años después

6 12 2012

Hoy hace 34 años que aprobamos nuestra Carta Magna en referéndum, y a pesar de que tenemos una de las constituciones más jóvenes de la Europa democrática, según los últimos datos conocidos de la encuesta realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas, siete de cada diez españoles están insatisfechos con nuestra democracia.
Este dato es alarmante y muy de preocupar porque hay quienes están confundiendo la crisis económica con nuestro sistema político, y las consecuencias de eso históricamente han sido las dictaduras o el auge de los partidos fascistas.
La constitución nos garantiza un sistema de libertades y así es reconocido en la encuesta del CIS por un 41,7 por ciento, pero un 44,6 afirma que la ley de leyes se respeta poco o nada en nuestro país.
Los datos estadísticos reflejan tendencias y es una realidad incuestionable que la sensación generalizada de los ciudadanos españoles es que tenemos un marco legal que no sirve para los objetivos que marcaron los constituyentes hace más de tres décadas.
Evidentemente la crisis más grave que padecemos como país no es la económica porque ésta la superaremos más pronto que tarde. La verdadera crisis que tenemos es la institucional y ésa no es tan sencilla de arreglar salvo que hagamos una revolución democrática.
La democracia debe ser fuerte y la nuestra es débil porque quienes han jurado cumplir y hacer cumplir las leyes, se las pasan cada día por el arco del triunfo y no les pasa nada. Nuestra obligación es fortalecer la democracia y no permitir que salga gratis que políticos como Artur Mas sean practiquen la insumisión legal, o que gobernantes como Rajoy incumpla su programa electoral , por no hablar del partido socialista que ahora está en la oposición pero que cuando gobernaba hace escasamente un año hacía lo mismo.
Los ciudadanos se sienten indefensos ante quienes les representan y eso no es lo que preveía nuestra constitución, que sigue siendo válida. Lo único que hace falta es que la cumplamos.