houston, tenemos un problema

22 10 2012

El  resultado de las elecciones en Galicia y Euskadi me sugiere unas cuantas reflexiones.

La primera y más preocupante es que en el País vasco los amigos de ETA han obtenido 21 escaños, se han convertido en la segunda fuerza política y si llegasen a pactar con el PNV podrían gobernar el territorio que, aquellos a quienes apoyan y no condenan, inundaron de sangre durante varios decenios.   Ayer, mientras hablaba la representante de Bildu, sus seguidores la interrumpían con el grito de Independenzia como expresión inequívoca de sus intenciones y como aviso al gobierno central  de que junto con Cataluña hay ya dos comunidades autónomas que no quieren formar parte de España. Ahora le toca a los gobernantes administrar políticamente y dentro de la ley un conflicto que va tomando cuerpo no solo desde la calle sino desde las propias instituciones autonómicas.

Ante este panorama vemos a un partido socialista cada vez más debilitado, que va perdiendo apoyos allá donde se presenta (recordemos que en Andalucía también perdió aunque esté gobernando) y que no tiene un discurso unívoco y coherente sobre un tema tan importante como es la estructura y forma de Estado para España.

Lo que necesita nuestro país es el consenso de las dos fuerzas políticas mayoritarias. Las dos que han gobernado y gobernarán España en el futuro, y si son responsables deben unirse para acordar políticas en materia de economía, educación, justicia y estructura territorial. No vale hacer guiños a los nacionalistas cuando se les necesita para obtener mayorías parlamentarias, porque los intereses políticos y la idea sobre el Estado son divergentes.

La diferencia entre el PP y el Psoe está en que los conservadores, aunque se esté en desacuerdo con ellos, tienen las ideas claras y la gente sabe a qué atenerse, pero los socialistas viven desde los años de Zapatero una etapa de desconcierto que se transmite al electorado y les invita a que se vayan a la abstención. España necesita un partido socialista coherente y fuerte porque si continúa en la deriva que lleva tendremos un problema todos.