un método expeditivo

5 12 2012

Mira por donde en Alemania también tienen a sus Díaz Ferrán. y no es que pueda consolarnos algo así porque desde siempre se sabía que los golfos y defraudadores están repartidos por todo el mundo, pero desde que la señora Merkel es la encargada de echarnos la bronca al resto de los países de la Unión Europea, tenemos un complejo de ser los peores de la clase que no hay quien nos lo quite de encima.

Según fuentes de la fiscalía alemana, se calcula que fundaciones y ciudadanos individuales  tienen depositados 150.000 millones de euros de dinero negro en bancos suizos , y  para luchar eficazmente contra esa lacra, el gobierno germano compra desde el año 2007 información sobre defraudadores a denunciantes anónimos que trabajan en la banca suiza, y por cada 3 millones y medio de euros que se gasta en obtener estos datos recupera para el fisco 1.300 millones.

De esta forma no sólo ingresan importantes cantidades de dinero defraudado al fisco  sino que además provocan un efecto de pánico muy saludable, porque para evitar sanciones más graves 40.000 defraudadores se han autoinculpado y han regularizado su situación con la Hacienda de la señora Merkel.

Es cierto que en Alemania está abierto un debate que pone en cuestión este método porque algunos consideran que no es correcto pagar a chivatos anónimos que, además sustraen esa información a las entidades bancarias en las que trabajan, pero mientras se solventa esa duda las autoridades germanas siguen recaudando.

Alemania y Suiza pretendían aprobar un acuerdo fiscal que grabaría entre el 21 y el 41 % las cantidades que anónimamente se ingresaran en la Hacienda del primero de los países del dinero negro depostitado en la Confederación helvética, pero  el Bundesrat lo ha rechazado no solo por una  cuestión ética sino porque consideran mas eficaz y ejemplarizante pillar a los defraudadores y multarles.

No está mal el método y aquí deberíamos hacer lo mismo.

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defraudar es de pobres

3 12 2012

banca suizaAyer escuché esta frase (“defraudar es cosa de pobres”)  a un inspector de Hacienda que explicaba en el programa ·”Salvados” que si se acabase con el fraude de las grandes empresas y de la economía sumergida, España arreglaría su problema de déficit y no tendría necesidad de ir al mercado de la deuda secundaria.

Hoy ha acabado el  plazo de la tan denostada amnistía fiscal y, según las informaciones de las que disponemos,  los grandes evasores y defraudadores no han respondido como el ministerio de Hacienda esperaba. No han sido muchos los que han regularizado su situación acogiéndose al pago del 10% de sanción de la cantidad defraudada, pero en cambio sí ha habido un número significativo de rentas afloradas que a partir de ahora cotizarán a Hacienda.

Esto último parece ser que se debe a que la banca suiza y también la de Andorra han advertido a sus clientes españoles por carta que, para continuar operando con ellos con normalidad, deberán justificarles que están al día con Hacienda, es decir, que en estos días se han acogido o a la Declaración Tributaria Especial (DTE) o han regularizado voluntariamente sus cuentas opacas.

Luego están los que sin hacer ningún tipo de arquitectura financiera porque no saben hacerlo ni tienen medios,  no declaran a Hacienda, hacen facturas sin IVA o cobran en negro,   y unos y otros consideran que defraudar es cosa de listillos en vez de delincuentes, y yo creo que si ellos pagasen los demás estaríamos sometidos a una menor presión fiscal y habría dinero para  no tener que hacer recortes y poder atender  las necesidades sociales.

En algunos países como en los Estados Unidos al que pillan defraudando al fisco se le cae el pelo en la cárcel porque los delitos fiscales y financieros se consideran muy graves  y de eso supo mucho  Al capone o a Bernand Madoff. En cambio aquí en España los que roban dinero público no lo devuelven e incluso se atreven a negociar condiciones para hacerlo a medias.

Definitivamente… defraudar es cosa de pobres.