el twitt del rey

25 12 2012

1356334512571El mensaje del Rey es lo que se espera de él y aunque con frecuencia es un texto preñado de tópicos y buenas intenciones, nunca es merecedor de elogios exagerados ni de críticas demoledoras. Por eso, cada año lo que más curiosidad me produce no son las palabras del Jefe del Estado por Navidad sino las reacciones de quienes creen que tienen algo que decir al respecto.
Este año me he fijado en los aguerridos twitteros, algunos de ellos de edad provecta y riñón forrado, que se han dedicado a hacer de analistas profundos de las palabras de Don Juan Carlos y que han mostrado su desencanto porque ellos lo habrían hecho y dicho todo mucho mejor. Como las redes sociales son un patio de vecindad en el que el que más grita es mejor capador, no le otorgo a esas críticas más valor que el del desahogo, a veces anónimo, del autor de la soflama en 145 caracteres.
Sin embargo los que no me han defraudado son los políticos, porque cada uno ha vuelto a interpretar a su conveniencia lo que ha dicho el inquilino del palacio de la Zarzuela. El Psoe cuando el Rey ha pedido que haya consenso, se siente reconfortado porque son ellos los únicos que quieren pactarlo todo, pero el gobierno se resiste. Para los nacionalistas cuando el rey anima a “curar las heridas y evitar las divisiones” lo que quiere decir es que los agresores que producen esas heridas son los españoles de Madrid, y cuando el monarca habla de hacer política con mayúsculas, los del PP entienden que les está poniendo a ellos como ejemplo a imitar porque son los únicos que saben trabajar por el bien de España.
Es cierto que también ha dicho que “la economía no lo es todo” y que hay que trabajar por atender las necesidades sociales de los ciudadanos y hacer políticas que estimulen el crecimiento y la creación de empleo, pero ahí casi nadie se da por aludido.
Cada vez lo tiene más difícil el Rey a la hora de dirigirse a los españoles por Navidad, y posiblemente en diciembre del año que viene nos enviará a todos un twitt diciéndonos: “ Feliz Navidad y…que Dios nos pille confesados”

Anuncios




ministras videntes

31 10 2012

Al igual que ocurrió con Zapatero Rajoy tiene también una ministra visionaria que ve brotes verdes donde el resto del personal solo alcanza a atisbar nubarrones oscuros. Con el gobierno socialista fue Elena Salgado la que vislumbró un futuro prometedor para la economía española, aunque su error de cálculo estuvo en que lo que realmente intuía era lo bien que le iba a ir a ella personalmente cuando dejase la política, ya que a los tres meses de salir del gobierno era fichada con un suculento sueldo por Endesa para que se ocupara de su área en Chile.
La vidente de Rajoy es la ministra de trabajo Fátima Báñez que, en un momento en el que el drama del paro golpea a los españoles con mas dureza que nunca, le ha dado por afirmar que “la cosa se está arreglando” y, si no fuera porque la gente ya no se fía de lo que dicen los políticos, sonaría a una broma de muy mal gusto. Menos mal que su compañero de partido y el Presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijó, ha desmentido esta afirmación de la ministra, aunque no así otros miembros de su grupo que creen que gobernar consiste en dar buenas noticias aunque sean falsas.
Me parece muy bien que el Psoe, a través de su portavoz parlamentaria Soraya Rodríguez. Haya exigido una rectificación de las palabras de la ministra Fátima Báñez, porque yo soy de los que opina que la amnesia sobrevenida de los socialistas que gobernaron hasta hace dos días no les invalida para criticar conductas similares a las que ellos tuvieron. Lo que yo le pido a nuestros gobernantes y a quienes lo fueron y aspiran a regresar a la Moncloa, es que dejen de pensar que los españoles o somos tontos o demasiado crédulos, porque la crisis económica, que ya dura unos cuantos años, y ellos mismos, nos han convertido en unos ciudadanos muy desconfiados.





a río revuelto

4 10 2012

La primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos proclama que ninguna ley federal puede limitar el derecho a la libertad de expresión porque en ese principio se fundamentan el resto de las libertades y además permite que los ciudadanos estén informados y  tengan elementos de juicio suficientes a la hora de elegir a sus representantes.

Yo en ese sentido me siento ciudadano norteamericano porque, aunque hay otras muchas cosas que me repelen de aquel país (por ejemplo la vigencia de la pena de muerte), creo que tienen muy claro que protestar contra los poderes públicos forma parte del ejercicio normal de las libertades ciudadanas.

Digo esto , como tesis incuestionable, porque en estos momentos en España se ha abierto un debate sobre si el gobierno quiere limitar las libertades de los ciudadanos controlando el derecho de manifestación que es una forma de expresión de un estado de ánimo, y honradamente creo que hay quienes están interesados en interpretar parcialmente un asunto que merece ser analizado sin confundir a la gente.

Yo no creo en absoluto que hay en España ningún poder público que quiera acabar con ninguna de las libertades que venimos ejerciendo desde que recuperamos la democracia. Quienes se empeñan en afirmar eso mienten y saben que mienten, porque no hay poder suficiente para conseguirlo ni gobiernos suicidas para pretenderlo.

En todos los países democráticos la gente manifiesta  su malestar  y en esos mismos países los gobiernos ejercen el derecho a que las manifestaciones transcurran en paz y sin que se lesionen otros derechos ciudadanos. La imagen de los bobbies ingleses acompañando a los manifestantes por las calles con la doble misión de garantizar su derecho y al mismo tiempo impedir que se conculquen otros es sobradamente conocida y es ejemplo de modernidad.

En España hay razones sobradas para manifestarse y protestar,  y entre quienes ejercen ese derecho están los miles de ciudadanos que no aguantan más recortes y los miles de oportunistas profesionales que nunca han dejado de practicar el interesante principio de “a rio revuelto ganancia de pescadores”.





¿políticos o contables?

3 10 2012

Rajoy está entre el “progresa adecuadamente” y el “suspenso” dependiendo del examinador que evalúe sus exámenes, y no es de extrañar porque los que mejor le califican son los que le animan a que siga con los recortes, que ellos no padecen, y los que le suspenden son los que se levantan cada mañana con una nueva y angustiosa preocupación.

Los dirigentes Europeos, los ministros alemanes y los que mandan en el Fondo Monetario Internacional, cuando visitan España o hacen declaraciones sobre cómo está poniendo en marcha algunas reformas el gobierno, alaban la valentía del Presidente, dicen que va por el buen camino y, de paso, le recuerdan que aun tiene que hacer cosas más duras. Se parecen a esos aficionados taurinos del tendido del siete en la plaza de Toros de las Ventas que abroncan al matador, le exigen que se arrime más a los cuernos del morlaco, y le llaman cobarde mientras que se fuman un puro, porque como todo el mundo sabe los toros siempre se han visto muy bien desde la barrera.

Los que estamos sufriendo los recortes, los que pagamos más impuestos, los que están en el paro o los pequeños empresarios que cada día van cerrando sus negocios y matando sus ilusiones no entienden ni tienen por qué comprender las dificultades del gobierno para conseguir que baje la prima de riesgo y para que nuestro sistema financiero vuelva a dar crédito. El problema reside en que estamos inmersos en un círculo vicioso al que casi nadie le ve una salida temprana,  y si tarda mucho más tiempo en resolverse nuestra situación habrá gente que acabe por no poder contar cómo fue la salida de la crisis porque se habrá quedado en el camino.

La metáfora del “cul du sac” es dramática y aunque yo soy partidario de que no nos lamamos las heridas sino de echarle decisión y lo que haga falta a las dificultades para salir de ellas, sigo pensando que gobernar es algo más que hacer las cuentas, porque aunque es imprescindible no gastar más de lo que se ingresa también es necesario  dar algo de esperanza, porque si no en vez de un político nos bastaría con un contable