el arte de ir en bolas

27 11 2012

 Hay días que no está uno para relexiones aburridas y como de vez en cuando busco alejarme del comentario político hoy me voy a entretener escribiendo sobre cosas que aun siendo en aparuiencia menos inmportantes no por ello son menos iunteresantes.

Jugaré  con metáforas que, además de constituir un uso más o menos ocurrente del lenguaje, siempre ayudan a mandar mensajes subliminales para que cada uno los interprete como quiera, y para ello les voy a hablar del arte de ir en bolas.

Desnudarse puede ser algo hermoso o espantoso y por esa razón no es aconsejable que cualquiera se preste a hacerlo en público, porque no todos consiguen el efecto deseado. No es lo mismo que se despeloten unos bomberos cachas o unas modelos no bulímicas a que lo hagan señores o señoras que carezcan de argumentos físicos para exhibirse. Sin embargo, el desnudo como forma de protesta o como medio para  sensibilizar a la opinión pública, cada día es más habitual y posiblemente eficaz.

La última noticia relacionada con esta práctica ha sido la  que tiene que ver con un grupo de madres que han decidido ser modelos de un calendario erótico para recolectar el dinero que les permita pagar un autobús que lleve a sus hijos al colegio.Ellas viven en la localidad valenciana de Monserrat y el cole de sus hijos está a unos kilómetros por carreteras peligrosas.

La consejería de educación de Valencia  suprimió ese servicio y las madres de los chavales,  que tenían que ir al colegio a pie y con riesgo, no han esperado a que el poder político resuelva ese problema porque saben que la solución podría tardar en llegar. La iniciativa privada casi siempre es más expeditiva y eficaz que la desidia pública.

Lo que no sé es si los ciudadanos que ya están desnudos, como consecuencia de esta crisis, van a conseguir algo o no.