34 años después

6 12 2012

Hoy hace 34 años que aprobamos nuestra Carta Magna en referéndum, y a pesar de que tenemos una de las constituciones más jóvenes de la Europa democrática, según los últimos datos conocidos de la encuesta realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas, siete de cada diez españoles están insatisfechos con nuestra democracia.
Este dato es alarmante y muy de preocupar porque hay quienes están confundiendo la crisis económica con nuestro sistema político, y las consecuencias de eso históricamente han sido las dictaduras o el auge de los partidos fascistas.
La constitución nos garantiza un sistema de libertades y así es reconocido en la encuesta del CIS por un 41,7 por ciento, pero un 44,6 afirma que la ley de leyes se respeta poco o nada en nuestro país.
Los datos estadísticos reflejan tendencias y es una realidad incuestionable que la sensación generalizada de los ciudadanos españoles es que tenemos un marco legal que no sirve para los objetivos que marcaron los constituyentes hace más de tres décadas.
Evidentemente la crisis más grave que padecemos como país no es la económica porque ésta la superaremos más pronto que tarde. La verdadera crisis que tenemos es la institucional y ésa no es tan sencilla de arreglar salvo que hagamos una revolución democrática.
La democracia debe ser fuerte y la nuestra es débil porque quienes han jurado cumplir y hacer cumplir las leyes, se las pasan cada día por el arco del triunfo y no les pasa nada. Nuestra obligación es fortalecer la democracia y no permitir que salga gratis que políticos como Artur Mas sean practiquen la insumisión legal, o que gobernantes como Rajoy incumpla su programa electoral , por no hablar del partido socialista que ahora está en la oposición pero que cuando gobernaba hace escasamente un año hacía lo mismo.
Los ciudadanos se sienten indefensos ante quienes les representan y eso no es lo que preveía nuestra constitución, que sigue siendo válida. Lo único que hace falta es que la cumplamos.





justicia cubana

16 10 2012

Angel Carromero cuando consiga regresar de La Habana no regresará jamás como tampoco se le borrará nunca de su mete cómo son las cárceles allí. Le han condenado por ser el causante por imprudencia de la muerte de un ciudadano cubano en accidente de tráfico y de pasó han enviado un recadito a quienes quieren ir a  la isla a entrevistarse  y echarle una mano a los opositores al gobierno de los hermanos Castro.

Osvaldo Payá hasta después de muerto sigue siendo una víctima del régimen cubano, porque ni él, que al no estar vivo no puede hacer nada, ni su familia, han podido evitar que quienes le persiguieron, encarcelaron y torturaron en vida dejen de utilizar su imagen en su propio beneficio.

Estos días hay quienes sostienen que lo que ha ocurrido en el proceso contra Angel Carromero ha sido simplemente un acto judicial por un accidente de tráfico, como si en Cuba las cosas fuesen así de simples o como si en la dictadura caribeña la justicia fuese independiente y no estuviese al servicio y a las órdenes del régimen.

Insisto en que la verdadera víctima ha sido Oswaldo Payá líder de la oposición política al gobierno cubano, premio Andrei Sajarov y candidato al Premio Nobel de la Paz en cinco ocasiones, porque era un hombre que en un eventual proceso de apertura podría haber representado con posibilidades de tener un gran apoyo popular frente a los candidatos comunistas. Un accidente de tráfico ha truncado su vida y de paso le ha resuelto un problema a los gobernantes de la isla.

La familia del opositor cubano ha declarado que la condena de cuatro años a Angel Carromero “era lo esperado: después de un juicio injusto, una sentencia injusta”, porque ellos,  que sí conocen bien cómo se las gastan los “Castro”,  saben que una falta de tráfico o un delito de imprudencia en la conducción, puede derivar en un juicio político si es responsable es un dirigente de un partido de derechas que ha ido a Cuba a ayudar a la oposición.

Yo no niego que Carromero haya podido conducir de forma imprudente y que sea merecedor de la sanción que le corresponda, pero si el responsable de este accidente hubiese sido un ciudadano ignoto y sin ninguna vinculación política con la derecha española, el asunto se habría resuelto con consecuencias penales menos graves.

En Cuba no dan puntada sin hilo y de eso saben algunos españoles  conocidos que han viajado a la isla y han sido grabados manteniendo relaciones sexuales con cubanos/as, y posteriormente advertidos de que deben portarse bien si no quieren que se vean esas grabaciones.

La justicia deja mucho que desear en todas partes pero en algunos sitios más que en otros.





El miedo de los dictadores a la red

13 02 2011

Aquí presume todo el mundo de haber derrocado a Hosni Mubarack, porque como ocurrió en España cuando murió el dictador, que aparecieron antifranquistas hasta de debajo de las piedras cuando en realidad contra Franco sólo lucharon los comunistas, a la victoria de Egipto se ha apuntado hasta Barack Obama, que junto con sus predecesores ha sido uno de los que más ha consentido la supervivencia del Rais, hoy en desgracia.

La información en libertad es el arma más demoledora que existe, y gracias a Internet hoy en día casi ningún sátrapa está seguro.

Eso lo saben todos y por esa razón en Irán no han informado de lo que pasaba en Egipto y en China o en Cuba, por ejemplo, se trabaja eficazmente para hacer inviable el acceso libre a Internet.

El Kalashnikov que se utiliza en las revoluciones de hoy se llama blog y las balas que disparan y hieren mortalmente a los liberticidas son las palabras.

La pregunta que mucha gente se hace en estos momentos en los que se está hablando del efecto dominó de Túnez y Egipto es “¿Por qué nadie protesta en La Habana?”  A esta cuestión se ha dado respuesta la editora del Wall Street Journal, Mary Anastasia O’Grady que ha dicho que “la diferencia más impactante entre Cuba y Egipto es el acceso a Internet.

En un informe elaborado por Freedom House en marzo de 2009 sobre Internet y la censura a los medios digitales en todo el mundo, Egipto ocupó el puesto 45 (de un total de 100 países), un poco por debajo de Turquía, pero por encima de Rusia. A Cuba le correspondió el lugar 90, con una censura mayor a la de Irán, China y Túnez. Mientras tanto, el servicio de telefonía celular en Cuba es demasiado caro para la mayoría de la población.

También argumenta que “en el arte de las dictaduras Mubarack no le llegaba ni a la suela de los zapatos a los hermanos Castro que son notablemente más represivos”.

En Cuba a base de mucha fé, empeño, riesgo y habilidad para piratear sofwares, personas como la  reconocida y premiada bloguera  Yoani Sánchez, consiguen a duras penas hacer oir su voz, pero el eco de la respuesta nunca llega, al  menos, por ahora.