japón no es pais para viejos

23 01 2013

Japanese-finance-minister-Taro-Aso-speaks-at-a-press-conference-in-Tokyo-on-Janaury-15-2013-AFP_File-Yoshikazu-Tsuno-e1358769812842Taro Aso, ministro de finanzas de Japón, país del que fue primer ministro en el año 2008, es un personaje personaje sin alma, y sin más principios que los del control de déficit publico. Para él la política consiste en hacer que salgan las cuentas y para ello hay que conseguir ahorrar aunque sea a costa de la vida de los ancianos de su país.
Este político del partido Liberal democrático, pertenece a la pequeña minoría de católicos romanos existente en Japón y a lo largo de su ya larga carrera política, ha provocado numerosas controversias con sus polémicas declaraciones.
El tal Taro Aso, en el más genuino estilo nazi ha declarado que las personas mayores de su pais deberian darse prisa en morirse porque resulta muy caro para la seguridad social pagar los tratamientos de las personas enfermas que han superado una cierta edad.
Cuando alguien se atreve a decir públicamente una barbaridad como ésta en una sociedad democrática es que algo muy grave está pasando, pero merece la pena hacer una reflexión sobre las razones por las que un responsable político puede afirmar algo así y no avergonzarse de haberlo proclamado.
El mundo ha entrado en una fase deshumanizada en la que los valores que veníamos aceptando desde la revolución francesa se han trastocado, y ya no presiden el espíritu de las leyes los principios de igualdad, fraternidad y libertad de quienes hicieron la toma de la Bastilla. Cuando la economía es la única referencia válida para los gobernantes, es que no merecen serlo.
Es cierto que no es imaginable que un político europeo diga públicamente una barbaridad así, pero no me extrañaría que alguien lo pensase, por eso cuando alguien sobrepasa los límites elementales de la decencia política no puede dejar indiferente a nadie. Comportamientos y declaraciones como las del ministro nipón, son peligrosas si no se les ponen coto.
Vivimos en una etapa histórica de la humanidad que no creo que en el futuro sea recordada como un tiempo digno.