Depardieu y los impuestos

19 12 2012

1261468132_850215_0000000000_sumario_normalEn pleno debate social, político y policial sobre evasores fiscales y defraudadores, ha surgido una noticia en el Pais vecino que no conviene mezclar ni confundir con el asunto de los golfos insolidarios que tienen cuentas no declaradas en Suiza o blanquean dinero con ayuda de algún chino.
Me estoy refiriendo al caso de Gèrard Depardieu que ha decidido trasladar su residencia a un pueblecito belga a 10 kilómetros de Francia, para pagar menos impuestos. En sus 45 años de carrera como actor ha pagado más de 145 millones de euros a la Hacienda de su país y ahora le anuncian una nueva presión fiscal. Su decisión de irse de Francia ha merecido el insulto del primer ministro que le ha llamado “ser despreciable” y esto ha hecho que el aludido haya devuelto su pasaporte diciendo que no le interesa ser francés con un gobierno como el de François Hollande.
Depardieu , como cualquier buen actor es un histrión y las exageraciones forman parte de su manera de expresarse , pero su gesto es una llamada de atención contra la voracidad recaudatoria de los gobiernos. En España al menos no es legal poner impuestos confiscatorios, porque la gente trabaja y merece poder disponer de la mayor parte de su remuneración para hacer con ella lo que le venga en gana, porque lo contrario sería trabajar como esclavos para el Estado, pero en algunos países los gobiernos fríen a impuestos a sus ciudadanos, con retención de más del 75 por ciento y luego dilapidan esos recursos en asuntos innecesarios.
Colaborar con la Hacienda es un deber ciudadano pero administrar bien los dineros que los gobernantes nos quitan de nuestros bolsillos es una obligación de los políticos.
¿Alguien se ha preguntado qué cantidad de nuestros impuestos van directamente a cubrir sueldos, sinecuras y privilegios de nuestros políticos? Gérad Depadieu no es un evasor fiscal y quienes les critican en muchos casos tienen cuentas en Suiza, porque cosas así no la hacen solo los de CiU.

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un método expeditivo

5 12 2012

Mira por donde en Alemania también tienen a sus Díaz Ferrán. y no es que pueda consolarnos algo así porque desde siempre se sabía que los golfos y defraudadores están repartidos por todo el mundo, pero desde que la señora Merkel es la encargada de echarnos la bronca al resto de los países de la Unión Europea, tenemos un complejo de ser los peores de la clase que no hay quien nos lo quite de encima.

Según fuentes de la fiscalía alemana, se calcula que fundaciones y ciudadanos individuales  tienen depositados 150.000 millones de euros de dinero negro en bancos suizos , y  para luchar eficazmente contra esa lacra, el gobierno germano compra desde el año 2007 información sobre defraudadores a denunciantes anónimos que trabajan en la banca suiza, y por cada 3 millones y medio de euros que se gasta en obtener estos datos recupera para el fisco 1.300 millones.

De esta forma no sólo ingresan importantes cantidades de dinero defraudado al fisco  sino que además provocan un efecto de pánico muy saludable, porque para evitar sanciones más graves 40.000 defraudadores se han autoinculpado y han regularizado su situación con la Hacienda de la señora Merkel.

Es cierto que en Alemania está abierto un debate que pone en cuestión este método porque algunos consideran que no es correcto pagar a chivatos anónimos que, además sustraen esa información a las entidades bancarias en las que trabajan, pero mientras se solventa esa duda las autoridades germanas siguen recaudando.

Alemania y Suiza pretendían aprobar un acuerdo fiscal que grabaría entre el 21 y el 41 % las cantidades que anónimamente se ingresaran en la Hacienda del primero de los países del dinero negro depostitado en la Confederación helvética, pero  el Bundesrat lo ha rechazado no solo por una  cuestión ética sino porque consideran mas eficaz y ejemplarizante pillar a los defraudadores y multarles.

No está mal el método y aquí deberíamos hacer lo mismo.