el honor del honorable

13 01 2013

1357993065_0Es cierto que no están acostumbrados a que en su tierra nadie les tosa, y se sienten muy ofendidos cuando, fuera de ella , alguien se atreve a señalarles con el dedo.
Yo he llegado a pensar que algunos políticos catalanes pelean por la independencia porque lo que realmente quieren es ser independientes de la justicia, de la prensa y de las investigaciones policiales “españolas”, sabedores de que en su nuevo Estado lo seguirán teniendo todo controlado, como ocurre ahora, y nadie se atreverá a cuestionar sus chanchullos económicos.
Ahora resulta que el viejo Jordi Pujol i Soley , se pregunta en voz alta “¿qué coño es eso de la Unidad de delitos Monetarios y Financieros?” y añade que la policía española es como la antigua KGB soviética, y todo por que el joven Jordi Pujol Ferrusola está siendo investigado por sacar a espuertas billetes de 500 € hacia paraísos fiscales.
Un hombre culto como el ex Presidente de la Generalitat sabe que falta a la verdad cuando compara al KGB con la policía judicial, pero no le importa porque él ya se envolvió en la señera y organizó una manifestación cuando estuvo implicado en el caso Banca Catalana en 1982, porque los jueces estaban “ atacando a Cataluña”. Está acostumbrado a defender su mancillado honor huyendo hacia adelante.
Tener el título de molt honorable, no significa que se sea, y algo parecido le ocurre al actual inquilino del Palau de la Generalitat o a su socio Durán Lleida, que no se inmutan cuando se les presentan pruebas de sus implicaciones en otros asuntos económicos.
En otros sitios los imputados niegan que sean ciertas las acusaciones, dicen que son sus enemigos políticos los que fabrican pruebas falsas, o afirman que podrán demostrar su inocencia, aunque ninguno de ellos dice que están atacando a su tierra, pero cuando se es nacionalista, la cosa cambia.
Están acostumbrados a que esta estrategia les dé resultado, porque cada vez que los gobiernos de España los han necesitado, han llegado con ellos a pactos secretos indecentes que pasaban por garantizarles que sus temas judiciales se pudrirían en un cajón de un juzgado de instrucción.

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el equipo del “régimen”

7 12 2012

Mosaico Que Lucirá El Camp Nou Para El 'Clásico'La vida da tantas vueltas que ya no es nada parecido a lo que fue.
Durante cuatro decenios el Real Madrid fue el equipo del régimen y el franquismo presumía de los éxitos del equipo blanco como si fuesen propios. Tan es así que el dictador utilizaba el estadio Santiago Bernabeu para sus demostraciones sindicales, lo cual era una verdadera contradicción, porque por entonces solo existía el sindicato vertical, pero en la catedral de los triunfos madridistas le rendían pleitesía y mostraban su agradecimiento unos sindicatos a los que con el tiempo se han parecido otros más recientes.
Han pasado los años y estigma de ser el equipo del régimen – en este caso el régimen nacionalista catalán – se lo ha ganado a pulso el Barça, al que no se le puede discutir ninguno de sus numerosos y brillantes méritos deportivos, pero al que tampoco se le puede negar que está al servicio de las consignas políticas de la Generalitat.
Tienen derecho a hacerlo y… allá ellos, pero a mi personalmente me entristece que el Presidente de esta entidad, su entrenador y sobre todo algunos de sus jugadores hagan de marionetas en manos de un personaje, Artur Mas, que está contaminando y poniendo al servicio de sus intereses políticos a una sociedad civil que siempre fue muy plural. Y he dicho alguno de sus jugadores porque otros se dedican a hacer bien su trabajo y a opinar con libertad de todo lo que les da la gana, pero no se suman miméticamente a las campañas que promueve el gobierno de CiU.
Sandro Rosell ha acertado cuando ha dicho que el Barcelona es un club universal porque tiene apoyos en todo el mundo y representa muchas sensibilidades, pero se equivoca cuando permite que los políticos utilicen al Barça. Entre los socios y simpatizantes azulgranas hay de todo, y politizar a un club de masas puede resultar útil a unos pero es una torpeza que provocará el distanciamiento de otros.
Mezclar churras con merinas nunca dio buen resultado.





franquismo sociológico

22 11 2012

Dicen, los que al parecer entienden de estas cosas, que publicar informaciones que supuestamente implican a Artur Mas y a Jordi Pujol en prácticas corruptas puede reforzar la mayoría electoral  de Convergencia i Unió en las elecciones del próximo domingo, y yo digo que si es así ¡”bendita sea la Moreneta!”

Si los periodistas renunciásemos  a contar noticias porque pueden tener un efecto no deseado por alguien, estaríamos cometiendo un grave error además de incumplir con la elemental obligación de informar sin autocensura.

Hablar de este asunto, como todos los temas de corrupción que afectan o han afectado al PP, al PSOE y a cualquier otra formación política,  es una cuestión de higiene democrática y más aun cuando desde los medios catalanes se cuidan muy mucho de no molestar al partido que les financia en época de crisis.

Lo del oasis catalán no es una metáfora. Allí nunca ocurre nada que pueda molestar al poder político, porque como decía un amigo mío, “cuando te pregunta que qué pasa, tú respondes que no pasa nada, y… si pasa, se le saluda”.

Sobrevivir a contracorriente es muy duro y es comprensible que la gente se acoja a la respiración asistida para no asfixiarse, salvo que saque la cabeza y respire aire no subvencionado.

Javier Nart, que apoya a Ciudadanos, ha dicho que en Cataluña existe un franquismo sociológico, porque en la época del dictador cuando había manifestaciones antifranquistas el régimen decía que eran protestas anti españolas, como ocurre ahora con las críticas al Presidente de la Generalitat. No es normal que el partido político que lidera la Generalidad y que va a ganar las elecciones tenga su sede social embargada por el caso Palau. Es una cosa inaudita y aquí no pasa absolutamente nada”.

Mientras tanto La Vanguardia apoya a veces el silencio y a veces el jaleo. La pela es la pela y ser “grande de España” no significa nada porque que te den un título no supone  que seas merecedor de él