31 03 2013

El blog de Diego Armario

LAJUEZ~1Los jueces no son tan corporativistas como se les supone, ni tan amigos del alma como algunos piensan. Ellos se temen a sí mismos porque saben que, de la misma forma que son implacables con un ciudadano que cae en sus manos acusado de algo que no debería haber hecho, cuando les toca sentarse en un banquillo frente a un togado no hay piedad si han conculcado un precepto legal.
Uno de los casos más recientes y sonados – porque ya se encargó él de hacer ruido – ha sido el de Baltasar Garzón, condenado por unanimidad de los miembros de la sala que lo juzgó, entre los que había los llamados “jueces progresistas”. Previamente el imputado había recusado a todos cuantos jueces le parecieron dudosos, y a pesar de todo perdió por goleada.
En su momento también fue apartado de la carrera judicial Javier Gómez de Liaño, que se…

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