13 03 2013

El blog de Diego Armario

ProfetasLos profetas, históricamente, han sido unos aguafiestas que han jugado con ventaja porque sus previsiones catastrofistas siempre han sido imaginadas a tan largo plazo que ninguno de ellos vivió suficiente tiempo para comprobar la fiabilidad de sus pronósticos. Lo malo de todo esto es que consiguieron tener amargados a quienes creyeron en sus profecías.
Estos días, los Cardenales encerrados en el Vaticano viven pendiente de las profecías de Malakias, que dijo que el último Papa, antes de que llegara el fin del mundo, se llamaría Pedro, y por eso no hay quien se atreva a ponerse ese nombre al ser elegido no vaya a ser que sea verdad lo que en el año 1595 escribió aquel arzobispo santo y visionario.
Hoy en día, en vez de profetas tenemos economistas, que son unos señores que se ganan la vida haciendo cálculos y explicando el pasado. Hacen previsiones de lo más diverso…

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