22 02 2013

El blog de Diego Armario

Candela-Pena-Goya-reparto-EFE_EDIIMA20130218_0203_14Cuando un político o un personaje público miente corre el riesgo seguro de ser descubierto. Ya le ocurrió a Bill Clinton cuando juró, mirando a cámara, que “jamás había tenido una relación impropia con la señorita Lewinsky”. Bastó para demostrar que mentía que Bárbara Bush dijera aquello de que “un hombre puede olvidar donde aparcó el coche la noche anterior, cuándo es su aniversario de boda o a quién le dio el último sablazo, pero lo que jamás olvida es cuando, dónde y quién le hizo una felación”
Hay mentiras que son muy fáciles de descubrir. Por ejemplo el incumplimiento de las promesas electorales, aunque eso es mayormente una falta de lealtad a la palabra dada y una falta de respeto a quienes se les pidió el voto, que tiene sus consecuencias en las siguientes elecciones. Pero hay otras que son gratuitas y que buscan jugar con los sentimientos para…

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