a por ellos, señor ministro

14 12 2012

1353608093001Falciani-detalle-galeriac4 A veces los ministros tienen buenas ideas y Montoro,en este caso y sin que sirva de precedente, ha tenido una muy oportuna. Ha anunciado que el Ministerio de Hacienda está estudiando reformar la legislación para poder hacer públicos los datos identificativos de los mayores defraudadores y morosos de España.
En relación a esta iniciativa se me ocurren, al menos, dos ideas.
En cuando a los grandes defraudadores y evasores de capital, si los conoce el gobierno ¿ por qué no les ha metido mano fiscal y legalmente ya? Me parece bien que publique sus nombres, pero si no tienen vergüenza es muy probable que no les importe que se sepa quienes son. Lo que más les puede molestar a estos personajes insolidarios es que les impongan una multa, les regularicen a la fuerza y que les condenen a prisión . Así que, señor Montoro, a por ellos, que usted los conoce porque tiene la información contenida en la lista Falciani, con los nombres de esos defraudadores con cuentas en Suiza.
El tal Hervé Falciani, para quien no lo recuerde, es un informático francoitaliano que copió 130.000 cuentas de supuestos defraudadores, mientras trabajó en la sede suiza del HSBC, y que en la actualidad está en prisión en España porque Suiza ha pedido su extradición “por revelación de secreto bancario”. Existe un movimiento en favor de su liberación, porque lo contrario significaría hacer un gesto a favor de los paraísos fiscales que tanto critican algunos con la boca pequeña. Francia y Alemania ya han pillado a muchos de sus evasores gracias a esta lista.
En cuanto a los morosos no hace falta que publique la lista porque es la propia Administración Pública la que incumple la ley aprobada en el Parlamento que obliga al Estado Central, Comunidades Autónomas y Ayuntamientos (que son los principales morosos) a pagar sus deudas en un plazo máximo de 90 días. En el mejor de los casos pagan sus deudas a los 300 días, cuando algunas empresas ya han cerrado porque no aguantaban más.
Así que a hablar menos y a cumplir lo prometido.