un pais en huelga

8 12 2012

01huelga-pilotosHasta El País, de Cebrián, cosa impensable en toda la vida del señor, ha estado en huelga, claro que como son tan educados lo han hecho sin que se escuche mucho el ruido que producía el silencio de sus rotativas, pero uno tras otro todos los sectores van protagonizando una huelga en España para reclamar sus derechos y algunos sus privilegios.
El asunto “mollar” está en dilucidar si todas las huelgas son efectivas y producen el efecto que se persigue con ellas, o si algunas se hacen por el simple deseo de provocar una mayor tensión, porque los huelguistas saben que no van a conseguir los objetivos económicos que exigen.
La huelga como instrumento de presión y también de expresión pública de un descontento, además de ser un derecho constitucional, tiene sentido, pero cuando lo que se solicita es imposible obtenerlo o porque no hay medios en la contraparte para satisfacer esas exigencias, o porque sería ilegal ceder, deja de ser una acción razonable.
No se trata de que yo haga una lista de huelgas vigentes o previstas, porque ni todas son iguales ni tampoco merecen unánimemente la misma consideración, pero citaré solamente dos una en el sector privado y otra en el público.
La anunciada huelga de Iberia, que es continuación de las numerosas huelgas que esta Compañía ha venido haciendo desde la fusión con British Airways, va a dejar en la calle a numerosos trabajadores porque, independientemente de la mala gestión de los directivos de la aerolínea española, no hay dinero para atender las reclamaciones laborales de un colectivo que gana más dinero y trabaja menos horas que otros colegas de su sector. Las huelgas de Iberia han costado demasiados millones de euros. Si esta Compañía desaparece habrán colaborado activamente a conseguirlo muchos de sus empleados.
La otra huelga de la que hablaré más extensamente en otra oportunidad es la de la sanidad pública madrileña. Es una huelga preventiva, basada en futuribles no comprobados. Es por tanto una huelga política que dice defender la sanidad de los usuarios, aunque sus protagonistas los dejan sin atención, y muchos de ellos por las tardes trabajan en esa sanidad privada que tanto denostan.
Huelgas así, desahogan pero no resuelven nada.