Straus Kahn y su idea de la moral. Por Diego Armario

19 09 2011

Ayer hablé de Berlusconi y hoy de Straus Kahn. La actualidad a veces te pone delante temas similares protagonizados por personajes distintos y creo que no es razonable situar en el ámbito de lo anecdótico conductas que merecen un análisis más serio. La diferencia entre Berlusconi y Strass Kahn está en que el italiano paga – aunque sea a menores – por  los servicios sexuales que obtiene, y el francés intenta tener relaciones sexuales sin el consentimiento de las parejas que elige, pero en ambos casos atentan contra la dignidad y la libertad de las mujeres.

El que fuera Director Gerente  del FMI ha querido lavar su imagen y para conseguirlo, sin éxito, se ha hecho entrevistar por una periodista amiga de su mujer en el canal 1 de la televisión francesa y por toda disculpa ha dicho que lo suyo con la camarera guineana fue un error moral. No ha dicho que él es un personaje indigno de ostentar cargos públicos, ni tampoco ha reconocido que lleva años acosando a mujeres, ni se ha disculpado por el daño que ha hecho a personas e instituciones. Sólo ha dicho que “aquello fue un error moral” y de paso ha añadido que cree que alguien le tendió una trampa, como si su agresión a Nafissatou Diallo no hubiese sido reprobable en el caso de no haber sido hecha pública.

Este personaje, que está casado con una multimillonaria muy tolerante, tiene pendiente otro caso de denuncia por intento de violación contra la periodista y escritora francesa Tristane Banon, y su línea de defensa es que “sólo la intentó seducir”.

En el fondo de todas estas conductas criminales está la relación entre el poder y el sexo y la convicción que tienen muchos  de que el que manda, manda, y el que tiene poder, lo ejerce, aunque sea contra la libertad de las personas.

Seducir es un arte, abusar es una indecencia.

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