¿alianza entre quienes no se respetan?

20 12 2010

Hace años el ex ministro Solchaga dijo que España era el país en el que más fácilmente uno podía hacerse rico, y cuando sentenció con aquella frase decía verdad, aunque no se refería a todos los españoles.

Hoy alguien debería decir que España es el país en el que más fácilmente un fanático islamista puede joder la marrana, fastidiar a los demás y exigir que en clase un profesor no pueda hablar de cuál es el clima más propicio para la curación del jamón, porque sólo citar esa parte del cerdo ofende a las creencias de hijo.

La estupidez del reclamante solo es comparable a la de quienes le hacen caso y le garantizan que el país en el que vive y que le ha dado cobijo, trabajo, derechos sociales y ayudas, tiene que renunciar  a su cultura y tradiciones para dar satisfacción a un sujeto que no se adapta porque cree que la única verdad  es la suya y a ella deben someterse los infieles católicos del país en el que reside.

El hecho esperpéntico ha ocurrido en un instituto de Cádiz y yo espero que se celebre el juicio y que el fanático pague las costas, porque comportarse como un intolerante y un gilipollas nunca debería salir gratis.

Al tiempo que escribo esto me entran dudas sobre si lo que afirmo me convierte a mi también en un personaje como el que critico, pero releo unas palabras de Georg Christoph Lichtenberg, que me ha enviado Clara desde Málaga, una mujer a la que le tengo especial cariño y me consuelo con que existe alguna diferencia sustancial entre el padre del chaval musulmán y yo.

Esas palabras aconsejan: “ Al escribir mantén la confianza en ti mismo, un orgullo noble y la certeza de que los demás no son mejores que tú, ellos evitan tus errores y en cambio cometen otros que tú has evitado”.

Así que me reafirmo en mi opinión. Algunos empezamos a estar hasta el mismo forro de tanta exquisitez política con quienes no nos respetan.

El invento de la alianza de civilizaciones se ha demostrado inútil, porque hay una civilización menos civilizada que la otra y nunca confluyen.