una buena praxis

11 01 2010

     Si los responsables de gestionar los intereses y el presupuesto público de cada país tuviesen que pasar por el filtro de los respectivos parlamentos nacionales para acreditar que están capacitados para desarrollar las funciones que les han sido encomendadas, todo marcharía mucho mejor, pero especialmente tendríamos garantizado que nadie es elegido a dedo por razón de amistad u otras razones menos confesables.

En los Estados Unidos de América es una tradición comparecer ante el  Congreso para acreditar la competencia del candidato para el cargo para el que ha sido nominado por el Presidente.

En la Unión Europea esta práctica también es norma y desde hoy hasta el próximo día 19 de enero los 26  candidatos a comisarios europeos propuestos por los Estados miembros responderán durante tres horas a las preguntas de los eurodiputados de las comisiones parlamentarias correspondientes y serán evaluados en sus conocimientos específicos y en su competencia, incluido su compromiso con el proyecto europeo, su independencia y su capacidad de comunicación.

No se tratará de un mero trámite para cuidar las formas sino que, dependiendo del resultado de esta audiencia, los eurodiputados, después de deliberar, podrán solicitar cambios en la distribución de las carteras propuesta por el Presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso.

En Europa se dice que a veces están los elefantes de los partidos, aquellos que después de una etapa en la vida política nacional son seleccionados para retirarse en Bruselas o Estrasburgo, y ese comentario con no disimulado tinte peyorativo refleja la cortedad de miras de quienes lo hacen porque con frecuencia es en el Parlamento y en la  Comisión Europea donde se residencian las mejores y más experimentadas cabezas.

A este dato hay que añadir que entre los compromisos de los Comisarios propuestos y designados está su independencia y así lo vienen acreditando entre otros el nuevo Comisario de la Competencia, el español Joaquín Almunia, que ha mantenido un discurso riguroso, exigente y nada complaciente con la política económica del gobierno socialista español, partido en el que él sigue militando.

Los nuevos comisarios, entre los que están, el finlandés Olli Rehn que relevará a Joaquín Almunia al frente de la cartera de Asuntos Económicos y Monetarios; Michel Barnier, ex comisario y ex ministro francés que asume la cartera de Mercado Interior, con competencias en el ámbito de la regulación financiera, el alemán Günter Oettinger, responsable de energía, o la luxemburguesa Viviane Reding designada Comisaria de Justicia, Derechos Fundamentales y Ciudadanía, por citar sólo a algunos miembros del futuro equipo de Durao Barroso, tienen un alto nivel y pasarán a buen seguro con sobrado éxito la audiencia a la que han sido convocados para ser examinados