Celebrities

28 12 2009

No está Europa para alfombras rojas por las que se paseen las celebridades. Bruselas no es Cannes ni Venecia, ni San Sebastián. Dicen que es un sitio más aburrido, algo así como una enorme oficina, que no llega a Torre de Babel porque para eso existen los traductores, en la que cientos de funcionarios hacen el trabajo técnico que les encargan los políticos.

Ha habido etapas en las que nombres notorios y de prestigio reconocido han ocupado cargos importantes en la Comunidad primero y en la Unión después, etapas en las que los primeros ministros de los países miembros nunca han dejado de ser los verdaderos actores de las decisiones mas políticas.

El nombramiento como presidente estable del Consejo, del democristiano belga Van Rompuy, y el de la nueva alta representante para la Política Exterior, la laborista británica Catherine Ashton, ha dejado a no pocos con la sensación de que esta vez se ha apostado por un perfil gris, que no haga sombra a ninguno de los líderes de las distintas naciones celosas de su  peso decisivo. Tal vez por eso ninguno de los nombres que sonaban, Tony Blair, Felipe González o Máximo D’Alema, entre otros, han prosperado porque habría sido una solución llamada al conflicto de celebrities, sin embargo los nuevos electos tienen un nivel nada despreciable.

Van Rompuy además de una formación académica y literaria sobresaliente, ha demostrado su capacidad de diálogo y negociación como primer ministro de Bélgica en un escenario complicadísimo entre partidos valones y flamencos. Catherine Ashton, baronesa por título y propuesta por los socialistas, era hasta ahora Comisaria de Comercio de la Unión y ha demostrado una capacidad de trabajo y adaptación a nuevas responsabilidades que ya fue celebrada en sus cargos en la Administración británica y en estos últimos tiempos por sus colegas en la Comisión y los países miembros. Ahora les corresponde, junto a Barroso, dar cuerpo a la nueva Europa del tratado de Lisboa, un panorama tan teóricamente atractivo como difícil y en crisis.

Europa es demasiado importante para seguir siendo un proyecto en permanente construcción.

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One response

31 12 2009
Diógenes

No dudo de que tanto el presidente permanente europeo como la ministra de exteriores, son personas de una gran eficacia profesional. Y tampoco dudo de la legitimidad del proceso que les ha llevado a ocupar sus actuales cargos. Pero no los conoce ni el Tato. ¿Que eso es irrelevante? Pues no lo creo, la verdad. Si el sentimiento de pertenencia a Europa es algo tan necesario como inexistente en la ciudadanía, mejor hubiera sido buscar personajes más visibles, más simpáticos, más…como suele decirse, carismáticos. Es que, que quieren que les diga, ninguno de los dos me pone nada.

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